viernes, 13 de marzo de 2009

El ladrillo le ganó al dólar

LOS INVERSORES VUELVEN AL LADRILLO COMO REFUGIO DE LA INFLACIÓN
Los inversores vuelven al ladrillo como refugio de la inflación
Con tasas de interés que con mucha suerte sólo permiten minimizar la pérdida frente a la inflación, un dólar que más allá de alguna oscilación y aún con tendencia creciente pierde en términos reales y la ausencia de otros instrumentos financieros que sean redituables, surge claramente la conveniencia de alguna cobertura en activos reales.

Si bien en otras épocas era conveniente la utilización de instrumentos indexados, como los plazos fijos ajustados por precios, con la actual "manipulación" de los í¬ndices denunciada por economistas esos mecanismos financieros pierden atractivo.

En tal sentido, la historia es contundente: con niveles medios de inflación como los actuales, son pocos los instrumentos financieros que permiten al inversor ponerse a resguardo del impuesto inflacionario. Entre los refugios contra la inflación se destaca claramente la compra de inmuebles.

Y en eso coinciden los especialistas consultados, que remarcaron que la inversión en propiedades reales es una firme alternativa para evitar que el capital pierda ante la suba de precios.

"La experiencia nos muestra que con mercados revueltos mucha gente se vuelca a la compra de propiedades a nivel local, ya que sabe que en el largo plazo las propiedades en nuestro país cotizan en dólares, tanto en Buenos Aires como en las principales ciudades del interior. Y por lo menos nos permiten preservar los ahorros con los que contaba inicialmente, tal vez sin grandes beneficios, pero con muy baja probabilidad de perder", aseguró Germán Gómez Picasso, desde Reporte Inmobiliario.

"El dueño de propiedades fue uno de los que más se enriqueció, en términos de intercambio, si se lo compara con los demás productos y servicios que tiene en cuenta el Gobierno para calcular la inflación", explicó a infobaeprofesional.com un operador inmobiliario.

En ese escenario, los especialistas ven que el mercado inmobiliario seguirá su desarrollo. "A futuro veo un crecimiento moderado del mercado inmobiliario, sostenido en parte por la inflación, ya que en un contexto de suba del costo de vida y tasas de interés negativas, los ladrillos siguen siendo un buen negocio", destacó el economista Juan Llach a un matutino.

La inversión en ladrillos ha sido históricamente una de las alternativas preferidas por los argentinos, cuando se habla de cubrirse del costo inflacionario. Desde la devaluación y hasta fines del 2006, la inflación rondó algo así como el 90%. Durante el mismo período el valor de un departamento Barrio Norte creció casi un 262%, lo que pone en evidencia que la inversión inmobiliaria se comportó como un fuerte resguardo frente a la inflación.

Esta afirmación se corrobora en la práctica. Un dato que puede ser ilustrativo es que en la medida que aumenta la inflación, crece el número de operaciones de compraventa de inmuebles.

En el primer semestre del año 2005, se registraron en la Ciudad de Buenos Aires 41.200 operaciones, en tanto que en la actualidad el número se incrementó, pues llegó a las 45.400 operaciones. Esa suba, cercana al 10%, cobra más relevancia si se considera que se dio en un contexto en el cual, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, el acceso al crédito hipotecario por parte de la clase media sigue siendo aún una materia pendiente (ver nota: Buscan reducir 25% la cuota de los créditos hipotecarios o La clase media accedería a la vivienda con subsidio oficial)
Este análisis también se puede focalizar desde el punto de vista de la financiación de la operación de compraventa, ya que el número de operaciones realizadas con hipotecas también creció en forma sostenida.

Durante los primeros seis meses del año las primeras representaron un 8,5 % del total de escrituras traslativas de dominio, cifra que muestra un crecimiento sostenido a lo largo de los últimos años, aunque aún se encuentra muy por debajo de los valores que se registraban en los años previos a la crisis.

El ladrillo le ganó al dólar

Según lo informa Reporte Inmobiliario, el valor del metro cuadrado de un inmueble en Barrio Norte de la Ciudad de Buenos Aires creció entre 2001 y 2006 un 261%, en tanto que los “precios al consumidor” oficiales lo hicieron un 91% y el dólar el 210%.

Esto significa que la inversión inmobiliaria no sólo le ganó a la estadí¬stica oficial sino a la divisa norteamericana. Y no sólo para esa zona de la ciudad. Otros barrios también aumentaron sustancialmente sus cotizaciones en dólares.

En el caso de unidades usadas, la cuestión no cambia demasiado, ya que si se toma el promedio de la ciudad, durante el año 2005 los valores se incrementaron un 14% en 2005 y un 16,9% en el 2006, expresados en dólares.

Para quienes se decidieron por la inversión en ladrillos, la inflación que se proyecta para 2007 llevó a inventar fórmulas para resguardar sus rentas, una clara muestra de que los argentinos no perdieron las mañas a la hora de hacer negocios.

Alquileres

Durante la vigencia de la Convertibilidad, la actualización de los precios del alquiler no estaba en la mesa de negociación. Luego de la crisis, con el í¬ndice situado ya en dos dígitos, sumado esto a la prohibición de celebrar contratos indexados, vuelve a cobrar fuerza la necesidad de una fórmula que permita seguir la evolución de los precios de la economía (ver nota: Alquileres se incrementaron un 10% en lo que va del año).

Con el fin de "saltar" la prohibición legal de incluir en el contrato alguna cláusula que evidencie algún mecanismo de indexación (actualizando la cuota por algún tipo de índice), es sabido que la mayoría de los mismos buscan la legalidad estableciendo un escalonamiento de precios en lapsos de tiempo prefijados (cada 6 meses).

En su mayoría, dichos ajustes escalonados son pensados por el propietario en función de que resulten superiores - o al menos iguales- a la inflación real.
Es decir, en este caso, también el dueño de la propiedad encuentra una fórmula para que la inversión en ladrillos lo preserve de la erosión del dinero que provoca una suba generalizada de precios que, según estimaciones privadas estará entre 15 y 20% para el año en curso. (Lea más: Mercado inmobiliario: ¿la crisis de EEUU llega a la Argentina?)

Quienes ganan y quienes pierden con una inflación del 15 al 20%
El caso de las viviendas no es el único en que un activo real se convierte en un buen refugio. Paradójicamente la compra de automóviles, en especial usados con pocos años, pasa a ser una inversión atractiva para muchos.

Más allá de los vaivenes de la moda que puede imponer una u otra marca, bajo condiciones marcadas de inflación su valor aumenta en valores nominales, pudiendo incluso superar a ésta, más allá del uso que le puede dar el propietario y su correspondiente amortización.

También son un buen resguardo, aunque a menor escala, los bienes durables como electrodomésticos.

En general, todos los activos financieros pierden terreno frente a la inflación. Tasas de interés de plazo fijo del orden del 9%, como se están pagando en estos dí¬as, pueden resultar atrayentes si se piensa en función de la inflación oficial, pero son marcadamente negativas frente a la real.

Desde el punto de vista de las empresas, una de las principales formas de cobertura la brinda la existencia de stocks, ya que se revalorizan en forma automática.

Uno de los grandes ganadores de un contexto inflacionario son las empresas que manejan altos volúmenes de efectivo en la cobranza de sus ventas y pueden pagar a sus proveedores a plazo. La colocación de ese dinero en instrumentos financieros de corto plazo les permiten lograr una interesante utilidad, que crece cuanto mayor es el volumen de capital recaudado. Tal es el caso de los supermercados y las autopistas, por citar algunos ejemplos. Otros sectores beneficiados son los que cobran sus servicios por adelantado, en general proveedores de servicios públicos y privados, como telefonía móvil, cable, Internet, etcétera.

Fuente: Infobae Profesional

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