sábado, 2 de mayo de 2009

Estar más cerca de la demanda


No fue suficiente la crisis financiera para sacudir al planeta: ahora que parecía asomar una leve recuperación, otro cimbronazo angustia al mundo. La gripe porcina importada de México amenaza y genera en estos días una importante caída de las bolsas en el mundo y otras consecuencias encadenadas, como la baja en el turismo, con todo lo que eso conlleva de negativo en la economía mundial.


El temor a una pandemia por la gripe se instaló en el escenario internacional, lo que sacude a las sociedades desarrolladas y emergentes, porque desconoce fronteras. Mientras tanto -y para sumar otro tema que aumenta el desconcierto o la confusión con peleas mediáticas-, la campaña política comenzó fuerte, mientras desciende el consumo y la gente cuida seriamente el bolsillo.

Un operador con amplia experiencia en áreas del Real Estate menos convencionales susurraba estos días: "Hay que encarar el negocio como un trabajo artesanal. Ocuparse de lo que la gente necesita, que significa mucho más que poner un aviso. Es necesario escuchar qué es lo que quiere, qué puede comprar con el dinero que cuenta o los activos que tiene que vender para concretar una operación. No es fácil, pero sólo hay una manera, ocuparse casi personalmente de cada caso".

La experiencia de 2001 no fue en vano. No son pocos los que se acercan a la demanda para atender sus requerimientos sin intermediarios, porque saben que ahora el esfuerzo en los negocios se triplica. Otro empresario, habituado tanto a los picos de bonanza como a la frustración, insinuaba: "No estamos tan mal. Han pasado meses en los que apenas se registraba alguna que otra operación. Lo que pasa es que estamos hartos de vivir a los saltos".

Hay que tener la capacidad para sobrevolar los momentos de tensión e incertidumbre que exige el día a día y entender cuando grandes inversores advierten que aquí queda mucho por hacer y que América latina, y países como la Argentina y Uruguay, por ejemplo, mantienen intacto su potencial, y que es tiempo de estudiar o enhebrar negocios para un futuro no lejano.

Aquí, quedan muchas asignaturas pendientes: sincerar los mercados, las finanzas, los precios. Y buscar soluciones para que la vida de la gente mejore, no sólo con propuestas más accesibles, sino teniendo en cuenta que el lugar para habitar es el renovado punto de partida de un momento de la vida que merece calidad en el concepto más amplio de la palabra.

Fuente: Por Adriana B. Anzillotti - LA NACION

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