martes, 18 de mayo de 2010

Los Beneficios De Las Operaciones Transparentes Y El VIR

La inclusión del Valor Inmobiliario de Referencia en el Código Fiscal 2010, como indicador para el ya existente impuesto de sellos, no hace más que transparentar los montos de las operaciones alcanzadas por ese gravamen. Los valores reales de las propiedades son bien conocidos por el mercado.
Nadie que opere con transparencia debería preocuparse por la implementación del VIR, que simplemente sincera los casos que así lo requieran. Este efecto virtuoso alcanza no sólo al pago de sellos, sino que se traslada a toda la cadena de valor del sector inmobiliario, tanto en lo que se refiere al origen y destino de los fondos como a la liquidación de comisiones, honorarios y derechos. Los actores que concretan sus operaciones dentro de la legalidad no deberían menos que celebrar una medida que, en definitiva, ataca la competencia desleal.
Las administraciones tributarias tenemos no sólo la atribución, sino la obligación de generar instrumentos que aseguren que los impuestos se paguen sobre esos valores reales. Ya lo ha hecho la AFIP, con el Código de Oferta de Transferencia de Inmuebles (COTI), que da un parámetro para el pago de ganancias, y también la provincia de Buenos Aires, con un indicador similar al VIR para determinadas zonas.
Lo importante para los contribuyentes de la ciudad de Buenos Aires es que el VIR se sostiene firmemente sobre dos pilares: primero, un trabajo técnico que demuestra la consistencia de los datos cargados en la base; y segundo, un circuito de rápida resolución que permite atender y resolver los casos que deban corregirse.
En cuanto al trabajo técnico, la información en detalle que tenemos en nuestros registros de empadronamiento más las acciones de inteligencia y control que se han desarrollado en estos dos años han servido para establecer un valor que ronda el 80% del precio real de las propiedades. Los modelos se han contrastado y revisado en las necesarias muestras de casos reales, y en las inspecciones correspondientes, con gran solidez. Es decir, el casa por casa hoy ya es una realidad que abarca a casi 1.500.000 partidas. De todos modos, y ante el hecho real de que pueden existir situaciones particulares para casos puntuales, se definió un circuito expeditivo de revisión del VIR para las operaciones acordadas. En un mes y medio desde la entrada en vigor se presentaron 38 reclamos, de los cuales tan sólo ocho concluyeron con modificaciones parciales al VIR en cuestión. Esto representa apenas el 1,5 por mil (1,5 0/000) de las aproximadamente 6000 operaciones escrituradas en ese período.
Como se puede observar, un instrumento con la necesaria masividad como para alcanzar un universo de 1.700.000 partidas viene presentando escaso margen de corrección y, cuando ésta es necesaria, se resuelve diligentemente. Como queda demostrado, los actores del mercado inmobiliario pueden estar tranquilos de que sus intereses están resguardados, tanto como los de la totalidad de los vecinos de la ciudad, que tienen derecho a los bienes y servicios que se sustentan con los impuestos de todos.
El autor es presidente del Centro de Administraciones Tributarias Subnacionales (CeATS)
Carlos Walter
Para LA NACION 08 de mayo de 2010

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