domingo, 10 de octubre de 2010

La Sustentabilidad En Las Ciudades

El futuro es verde.
¿Por qué la sustentabilidad es lo que viene en las ciudades?
Entre otras cosas, por una razón que preocupa: los edificios representan la tercera parte de las emisiones que dañan el planeta. Cómo se construyen hoy estos gigantes de cemento y cómo se mejoran los existentes para cuidar el medio ambiente.
Reducir el consumo de energía, minimizar los efectos sobre el medio ambiente, hacer más eficiente el uso del agua son cuestiones que, en el mundo desarrollado, ya nadie deja de tener en cuenta a la hora de diseñar y construir.
El foco centrado en la necesidad de modificar radicalmente el panorama edilicio se produce por ser éstos actores centrales en el creciente fenómeno del calentamiento global y el efecto invernadero, principales ejes del cambio climático producido por el incremento de emisiones de gases -básicamente, monóxido de carbono- que, de continuar contaminando la atmósfera, ponen en jaque el futuro de la vida en el planeta. Es que los edificios representan en todo el mundo el 33% de las emisiones de CO2 (gas responsable del efecto invernadero), una proporción mayor que la de la industria y el transporte. Además, utilizan el 17% de las "aguas frescas" del planeta, el 40% de la energía y materiales y el 25% de las maderas.

En contraposición, un edificio construido con criterios de sustentabilidad reduce entre un 8 y un 9% sus costos operativos, aumenta un 7,5% el valor de la propiedad, incrementa un 3,5% la ocupación y eleva un 3% la renta por alquiler.
Una construcción sustentable empieza en realidad en la decisión de quien lo imagina y proyecta. "Una de las principales características de la sustentabilidad es reducir el consumo de energía", explica el ingeniero Eduardo Spósito, CEO de Bovis Lend Lease para América latina y uno de los fundadores del Argentina Green Building Council (AGBC), una ONG sin fines de lucro, fundada en 2007 por empresas, expertos e investigadores vinculados con la industria de la construcción. "Hay distintas formas. La primera y más fácil de todas es el diseño sustentable, que puede reducir hasta un 30% su uso. Por ejemplo, si se orienta al Oeste la pared de los ascensores, en lugar de una pared vidriada, habrá menor carga térmica y menor consumo de energía. O si se pone un parasol se impedirá que el sol caiga a pleno sobre el vidrio, y también se consumirá menos energía para refrigerar, al igual que si en lugar de usarse un solo vidrio se ponen dos separados por una cámara de aire en el medio. Todo eso reduce el ingreso de calor."

La sigla de la que todos hablan es LEED. En inglés: "Leadership in Energy and Environmental Design". En español: "Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental". Se trata de un sistema de evaluación y certificación creado por el United States Green Building Council (Usgbc), una organización americana sin fines de lucro que desde hace 12 años promueve la construcción de edificios sustentables, desde la idea misma hasta su puesta en marcha y operación. Pensado, diseñado, construido y vivido... en verde.

Según explica el AGBC, la máxima calificación a obtener en LEED es 100 puntos y existen 4 categorías de certificación: Certified (40-49 puntos); Silver (50-59 puntos); Gold (60-79 puntos) y Platinum (80 puntos o más). Los puntos se ganan eligiendo adecuadamente desde el lugar donde se desarrollará la obra (por ejemplo, que esté cerca de sitios cercanos a transportes públicos suma 6 puntos), hasta la utilización de energías renovables (7 puntos), tener vestuarios y lugar de guardado de bicicletas (1 punto) o uso de materiales regionales y reciclables (2 puntos).

Certificar tiene distintos costos operativos que se suman al resto de los insumos. Cuanto más alta es la categoría, mayor será el precio pero los costos de mantenimiento serán menores y la sustentabilidad, mayor.

Por otra parte, las posibilidades que ofrece LEED no se agotan en obras nuevas o en la totalidad de las mismas. Hay 6 categorías: New Construction: obra nueva completa; Major Renovations: renovaciones importantes; Core & Shell: núcleo y envolvente; Commercial Interior: solo un espacio dentro de un edificio, por ejemplo, una oficina o un piso; Existing Buildings-Operation & Maintenance: para edificios existentes que quieren certificar la operación del mismo; Schools: colegios.

En el mundo desarrollado, esta realidad ya es más que tangible. "El fenómeno es una tendencia imparable, más avanzada en Europa que en los Estados Unidos, y que aquí está llegando para no detenerse -explica Alejandro Avila, director general para América latina de US Equities Realty-. Las corporaciones elegirán edificios certificados y los desarrolladores tendrán que tenerlo en cuenta para calificar. Actualmente hay en nuestro país 22 proyectos registrados para certificar."
De la idea al instrumento

Pensar un diseño en forma sustentable no insume costos. Sí, por ejemplo, poner en marcha un sistema para administrar eficazmente el uso de luminarias y calefacción. "¿Para qué quiero luces encendidas en un pasillo o habitación cuando no hay nadie? -se pregunta el ingeniero Spósito-. Con el llamado Building Management System (BMS) es posible regular esas prestaciones con sensores que den luz solo ante una presencia o que envíen la calefacción y la refrigeración apropiadas según la temperatura exterior y la cantidad de personas que hay en una habitación. Hoy existen dispositivos tan sofisticados que en una ciudad como Buenos Aires, donde no hace tanto frío, podría evitarse tener que calefaccionar ambientes, aun en pleno invierno, porque con la cantidad de gente que hay dentro de un edificio es suficiente para conservar una temperatura agradable: los cuerpos emiten calor. Como no se dispone de un sistema de este tipo, se enciende la calefacción y hace más calor del que debería."

También existen alternativas para ahorrar agua. Por ejemplo, inodoros que permiten una descarga corta o larga según el uso que se le dé y que además pueden enviar el agua utilizada a un sistema de cañerías donde se la filtra y vuelve a utilizar, por ejemplo, para riego. Algo similar ocurre con las "aguas grises", de los lavatorios, que pueden ser filtradas y enviadas a la descarga de inodoros. Las canillas con el sistema press matic -que ofrece una cantidad de agua determinada- también evitan el derroche.

Recursos como la luz eléctrica o el gas, en nuestro país no tienen el precio que sí han alcanzado en otros mercados. Y no hace falta irse demasiado lejos. "En Chile, calefaccionar o iluminar una casa de 200 metros cuadrados cuesta 1000 dólares mensuales -agrega el ingeniero-. Por eso es que hay cada vez un mayor y más eficiente desarrollo de los paneles solares, tanto para calefaccionar como para dar agua caliente y electricidad. En la Anatolia turca, por ejemplo, uno va por la ruta y ve los barrios de construcción similar a la de los monoblocks de aquí, pero todos con su pequeño panel solar... Es perfectamente viable."
Acerca de los costos

Construir verde, ¿es más caro? Por el momento, y en la Argentina, sí. No más de un 4 o 5 por ciento, explica el ingeniero Carlos Grinberg, presidente del AGBC. La organización, que opera bajo licencia del World Green Building Council (WGBC), "tiene el objetivo de crear conciencia sobre la urgencia de diseñar y construir viviendas, edificios y urbanizaciones sustentables y mejorar los que ya existen", dice Grinberg.

El mayor costo se explica porque en el país no están todavía demasiado difundidos los insumos que permiten llevar adelante este tipo de proyectos, "pero la diferencia se gana cuando las empresas pagan un diferencial por estar en mejores ambientes de trabajo y ocupar edificios con menores costos de mantenimiento -agrega Grinberg-. El metro cuadrado puede llegar a costar un 4% más, pero las expensas se reducirían entre un 15 y un 20% por menores costos operativos".

En otros mercados -por ejemplo, el estadounidense- construir verde es rutina. Y no solo se aplica a aquellos emprendimientos que se inician, sino también a reformar los existentes. Un caso emblemático es el de la Torre Willis, ex Torre Sears, en Chicago, "un ícono de la arquitectura moderna, el edificio más alto del mundo hasta 1998 -explica Sundee Wislow, directora de Sustentabilidad de US Equities Chicago-. Como se construyó en los años 70, los sistemas de energía no eran muy eficientes. Nuestra intervención permitió modificarlo y se logró un 80% de ahorro utilizando básicamente turbinas de viento integradas a la energía solar".

US Equities es la firma que instaló en Chicago el primer techo verde, "emplazado en la terraza del edificio donde opera la casa matriz de la compañía Apple", detalla Santiago Lucero Torres, director ejecutivo del US Equities Institute para América latina, quien agrega que, entre otros emprendimientos, "en Argentina trabajamos en la certificación de un importante proyecto en la localidad de Vicente López, de más de 40.000 metros cuadrados de oficinas."

¿Qué se puede cambiar de un edificio existente para volverlo sustentable? Ventanas con más aislación (por ejemplo, vidrios más gruesos), una cubierta verde en la terraza para que la temperatura del último piso sea menor, paneles solares para dar energía, dispositivos para reducir el consumo del agua, muebles de materiales que no generen emisiones contaminantes.

Una alternativa que ofrece el sistema de certificación es que cuando el constructor no tiene el control de todo el edificio hay un programa especialmente diseñado para oficinas que permite, por ejemplo, aislar un sector del resto y equiparlo y administrarlo según la normativa.

Un aspecto no menor para tener en cuenta es la reducción de expensas si un edificio introduce mejoras que disminuyen sus costos de operación. Por ejemplo: si hay un motor para ventilar una cochera con más de 10 años de uso, es seguro que si se pone uno nuevo el costo se amortizará con el consumo en no más de dos años.
Gestión verde, gente sana

Del diseño, construcción y funcionamiento de un edificio depende el bienestar de la gente que lo habita. Si bien aspirar a la certificación es un objetivo importante, la construcción sustentable -aunque no con "etiqueta"- ofrece ventajas, no sólo en materia económica a mediano o largo plazo por los ahorros en energía y agua, sino por la calidad de vida de quienes ocupan el lugar. Enfermarse menos, por ejemplo, no sólo es mejor, sino también menos costoso a la hora de los fríos cálculos.

La calidad del aire interior se cuida desde antes de abrir la puerta por primera vez. "Uno de los secretos es tapar las cañerías y conductos durante la obra, para destaparlos una vez terminada la construcción -afirma Spósito-. Eso evitará que entren polvo, bacterias... Es imposible limpiarlos cuando ya han sido instalados. Sí se pueden cambiar los filtros de los aires acondicionados, pero una cosa es cambiar filtros de conductos limpios y otra es que los caños hayan estado abiertos durante el proceso de construcción. Es decir, la eficiencia en la gestión de la construcción influye mucho en la sustentabilidad del edificio."

Otro secreto: generar residuos cero durante la etapa de edificación. "Y es posible, no en otros países, sino aquí mismo. Existen obras en ejecución donde hay volquetes, cada uno con residuos separados según su tipo y calidad, que después una empresa de reciclaje o bien busca para comprarlo o bien lo lleva y lo devuelve bajo la forma de algún producto. Nada de esto va al relleno sanitario."

Si bien la orientación principal de la impronta que ya dejan los edificios verdes es hacia el mercado corporativo, también existen emprendimientos en viviendas. Un ejemplo es el edificio Solaire, en pleno Manhattan, donde es imposible encontrar lugar para vivir en alguno de sus 27 pisos. ¿Por qué? Por la excelente calidad del aire interior y del escenario que lo rodea. Dicen que es tan equilibrado respirar allí dentro que muchas familias con hijos asmáticos han ido a vivir buscando remedio. Y dicen que lo encontraron.

"Pero construir no es lo único importante -recalca el AGBC-. cuando la obra está terminada y se la habita, la manera en que se gestiona también condiciona su sustentabilidad. Se trata de compartir los conocimientos para ayudar a todos los participantes del mercado del Real Estate con el acceso a las mejores prácticas. Se trata, en definitiva, de entregar un mundo mejor a las generaciones futuras."

Por Gabriela Navarra

UN EDIFICIO SUSTENTABLE

* Reduce entre 8 y 9 % sus costos operativos

* Aumenta 7,5 % el valor de la propiedad

* Incrementa 3,5% la ocupación

* Eleva 3% la renta por alquiler

EXPERIENCIAS ARGENTINAS

La futura obra del nuevo edificio del Banco Ciudad, en Parque Patricios, diseñada por el inglés Norman Foster junto con el estudio local Berdichevsky-Cherny, será un ejemplo de sustentabilidad. "Es un proyecto LEED nivel Silver -explica el arquitecto Rubén Cherny-, que da respuesta a criterios ineludibles en la arquitectura de hoy. Se trata de un edificio institucional en el que trabajarán unas dos mil personas. Se tendrán especialmente en cuenta la luz y la ventilación naturales, los materiales no contaminantes, el ahorro de agua potable y de energía, la fluidez del espacio interior, las vistas, los espacios de break y relax, la visibilidad y transparencia, y la calidad del aire interior."

En Buenos Aires, el primer edificio con sello verde es el Madero Office, certificado según las normas LEED en la categoría Core & Shell, nivel Plata (Core & Shell porque involucra el núcleo y la envolvente; nivel Plata porque es el segundo nivel, entre 50 y 59 puntos de un máximo de 100). El edificio, en el Dique IV de Puerto Madero, fue desarrollado por Raghsa y tiene una serie de parámetros que explican su condición de sustentable.

El ingeniero Eduardo Spósito, del AGBC, explica que "un edificio como el Madero Office ahorra un 14% de energía comparado con un edificio de similares características en EE.UU.; en su construcción se utilizó un 10% de materiales regionales, para favorecer la economía de la región y disminuir las emisiones de dióxido de carbono en el transporte; se redujo también un 20% de uso de agua potable para inodoros y mingitorios; se utilizaron refrigerantes que minimizan o eliminan la afectación de la capa de ozono y colectores térmicos solares para generación de agua caliente, además de pinturas y adhesivos de bajo nivel de emisiones y alfombras con certificado ambiental, reciclables y sin pegamento -enumera-. Además, cuenta con estrategias de medición de consumos para áreas comunes e inquilinos, quienes disponen de vista al exterior para favorecer la calidad de los ambientes de trabajo."

Fuente: La Nación Domingo 12 de setiembre de 2010

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