martes, 25 de octubre de 2011

Inequívoca preferencia por el ladrillo

Las bolsas tambalean en ese sube y baja de decisiones que repercuten en un indomable efecto dominó. En Europa, en Estados Unidos, en la Argentina. Y aunque lejos, la situación crítica de Grecia y también de España, Italia o Portugal generan ese impacto en cascada en el Viejo Continente unido por la eurozona. Las empresas internacionales conectadas en red y con grandes inversiones sienten el fuerte impacto del gran desorden financiero. La zigzagueante realidad, donde lo inestable es lo que permanece, también afecta al resto del mundo, en menor o mayor medida. En medio de esta gran confusión los inversores buscan colocar su dinero o dejar crecer sus negocios en tierra firme, donde se propongan reglas claras para imaginar al menos algunos resultados previsibles en sus negocios. ¿Dónde invertir? ¿Compro ahora, después? ¿Qué sucederá el año próximo? ¿Cómo afectará la devaluación de Brasil? ¿Habrá que plantear un sinceramiento para sanear aquello que no está bien y volver a empezar? Preguntas en la calle y mucha incertidumbre. Mientras tanto el ladrillo, sin alardear, se mantiene firme en las preferencias. Y muchos más podrían adherir a la ventaja que ofrece como refugio de inversión si no fuera porque es imposible ahorrar. Pero si lo fuera, no alcanzaría de todos modos. No existe el crédito genuino de otras épocas y sólo muy pocas entidades, y hasta determinados montos, se esfuerzan en acercar con sus posibilidades a las necesidades de un target medio, que se animaría a mucho más si existieran herramientas adecuadas. Ante este escenario hay quienes se preguntan si la creciente oferta en el mercado local -una buena parte de alta gama- no es excesiva. No lo es en tanto existe una demanda dispuesta a mudarse, a apostar por lugares nuevos dentro de la ciudad, o allí nomás del otro lado de la General Paz; también de un country a otro; de un barrio cerrado a otro. Para este target, los arquitectos conciben proyectos sumamente creativos y ambiciosos, algunos en zonas urbanas con diseños futuristas o espaciales. Lugares nuevos para vivir y trabajar, si es posible con más confort, con visuales amplias, por ejemplo al verde o al río. El Real Estate multiplica negocios en todo el mundo, y muchas veces incluso en situaciones difíciles. La razón esencial de esta permanencia en el ranking de las inversiones más atractivas es su condición de confiable en todas sus versiones. Y la confianza es el ingrediente por excelencia de cualquier economía expansiva y saludable.. Por Adriana Anzillotti | LA NACION 24 de Septiembre de 2001

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